En “Help Me Find A Reason”, OGGY la canción arranca con una sensación bastante clara de alguien que sigue caminando incluso sin tener todo resuelto. No hay apuro, tampoco dramatismo. Más bien una calma rara, como cuando aceptás que no tenés respuestas pero igual seguís.
Más informaciónEscuchar "Into the Light" varias veces seguidas no cansa. Al contrario, parece acomodarse mejor con cada pasada. No es un tema que te tire cosas encima ni que busque llamar la atención rápido. Arranca tranquilo, se toma su tiempo y avanza sin apuro. Da la sensación de estar siempre en movimiento.
Más informaciónEscuché "Hypergravity" varias veces, en distintos momentos del día, y siempre me dejó la misma sensación: es un disco que no te apura, pero tampoco te suelta del todo. No entra por el golpe ni por el estribillo. Entra más por el clima, por esa incomodidad suave que se va armando tema a tema, casi sin que te des cuenta.
Más informaciónEn Highroad No. 28, “Ache” se siente desde el primer segundo como algo que no necesita presentarse. Arranca y ya está en marcha. Tiene ese pulso constante que no busca llamar la atención, pero te mantiene ahí, siguiendo el ritmo sin darte cuenta. No hay exceso ni vueltas largas. Todo parece puesto donde tiene que estar.
Más informaciónHoy traigo un lanzamiento pensado para entrar directo en mood festivo. Un tema navideño que no se mete en sentimentalismos que va al grano, propone fiesta y funciona para levantar cualquier playlist de fin de año. A eso se suman tres artistas más, cada uno con su propio enfoque para cerrar el año: hip-hop sueco en expansión, reggae relajado para sobrevivir a las fiestas y una banda internacional que sigue ganando espacio.
Esta nueva tanda se reúne proyectos muy distintos entre sí, pero con algo en común, hechas desde la experiencia, la búsqueda personal y el deseo de conectar de verdad. Del reggae luminoso al pop introspectivo, pasando por el indie local y el pop internacional.
Hoy traigo cuatro lanzamientos distintos entre sí: desde grooves difíciles de encasillar hasta canciones íntimas y confesionales. Si buscás cosas para escuchar en distintas moods —baile, calma, confesión y cierre de EP— encontrás de todo.
Canciones que van desde el desahogo emocional hasta la búsqueda de nuevas texturas, pasando por rock espiritual y baladas con alma cinematográfica. Una mezcla rara en el buen sentido, de esas que te dejan con ganas de seguir explorando.
Desde los ritmos playeros de los Países Bajos hasta el reggae de Miami, pasando por la calidez instrumental de Italia y la frescura caribeña de St Barth, estos artistas demuestran que la música puede ser el mejor refugio cuando lo único que uno busca es relajarse y disfrutar.
En el día de hoy cuatro artistas que nos traen su propia manera de reflejar lo que le pasa: desde una reflexión muy elaborada acerca del “ghosting” en Londres hasta el tándem australiano que escribe sobre el planeta y la identidad, pasando por el elegante groove del jazz-soul, el himno familiar que nace en Nashville, etc.
Hoy traigo cuatro artistas que comparten algo, la capacidad de contarte una historia con su música y hacer que te sientas parte de ella. Desde el electro-pop que te hace bailar hasta baladas íntimas que te tocan el corazón, estas cuatro voces representan la diversidad y la emoción que sigue moviendo a la música independiente.
SLAPPER no es un proyecto que aparezca de la nada ni que esté persiguiendo modas. Hay un recorrido largo detrás, una forma de entender la música electrónica que viene desde los 90 y que, con el tiempo, fue cambiando sin perder su eje. Into the Light llega después de Hope, pero más que una continuación directa, funciona como una nueva respiración dentro del mismo universo. En esta charla, SLAPPER habla de sus inicios, de cómo compone hoy, de la mezcla de estilos que atraviesa su música y del momento creativo en el que se encuentra.