"That's the Story of My Life" desde el primer momento se nota que es una canción que sabe a dónde va. La base tiene un pulso constante, con guitarras claras y una batería que empuja sin ponerse encima. No hay capas de más ni adornos que distraigan. Todo está puesto para que la canción avance derecho, sin frenar ni acelerar de golpe.
Más información“Just Drive!” se siente como esas canciones que no necesitás pensar demasiado, ni bien arranca y ya estás adentro. Despues de escucharla siempre me dio la misma sensación de como cuando manejás sin destino claro pero sabés que no querés frenar.
Más informaciónDespués de escuchar "Cloned and Upgraded, Insert Soul Here" varias veces, lo que más se nota es que no está pensado para agarrarte de la mano. El disco arranca y sigue, las canciones aparecen, duran lo que tienen que durar y dan paso a la siguiente. Algunas se sienten casi como comentarios al pasar, otras se quedan un poco más, pero todas forman parte del mismo movimiento.
Más informaciónEn “Help Me Find A Reason”, OGGY la canción arranca con una sensación bastante clara de alguien que sigue caminando incluso sin tener todo resuelto. No hay apuro, tampoco dramatismo. Más bien una calma rara, como cuando aceptás que no tenés respuestas pero igual seguís.
Más informaciónHoy traigo un lanzamiento pensado para entrar directo en mood festivo. Un tema navideño que no se mete en sentimentalismos que va al grano, propone fiesta y funciona para levantar cualquier playlist de fin de año. A eso se suman tres artistas más, cada uno con su propio enfoque para cerrar el año: hip-hop sueco en expansión, reggae relajado para sobrevivir a las fiestas y una banda internacional que sigue ganando espacio.
Esta nueva tanda se reúne proyectos muy distintos entre sí, pero con algo en común, hechas desde la experiencia, la búsqueda personal y el deseo de conectar de verdad. Del reggae luminoso al pop introspectivo, pasando por el indie local y el pop internacional.
Hoy traigo cuatro lanzamientos distintos entre sí: desde grooves difíciles de encasillar hasta canciones íntimas y confesionales. Si buscás cosas para escuchar en distintas moods —baile, calma, confesión y cierre de EP— encontrás de todo.
Canciones que van desde el desahogo emocional hasta la búsqueda de nuevas texturas, pasando por rock espiritual y baladas con alma cinematográfica. Una mezcla rara en el buen sentido, de esas que te dejan con ganas de seguir explorando.
Desde los ritmos playeros de los Países Bajos hasta el reggae de Miami, pasando por la calidez instrumental de Italia y la frescura caribeña de St Barth, estos artistas demuestran que la música puede ser el mejor refugio cuando lo único que uno busca es relajarse y disfrutar.
En el día de hoy cuatro artistas que nos traen su propia manera de reflejar lo que le pasa: desde una reflexión muy elaborada acerca del “ghosting” en Londres hasta el tándem australiano que escribe sobre el planeta y la identidad, pasando por el elegante groove del jazz-soul, el himno familiar que nace en Nashville, etc.
Hoy traigo cuatro artistas que comparten algo, la capacidad de contarte una historia con su música y hacer que te sientas parte de ella. Desde el electro-pop que te hace bailar hasta baladas íntimas que te tocan el corazón, estas cuatro voces representan la diversidad y la emoción que sigue moviendo a la música independiente.