
Lekursi es el proyecto musical de Christian Licursi, y “Amarna Letters” deja claro que acá la música no está pensada solo como entretenimiento. La inspiración en la figura de Akenatón aparece como una excusa para hablar de obsesión, fe, ruptura y poder. Lo interesante es que esa referencia antigua se cruza con una experiencia personal de un período de sufrimiento mental y físico que termina empujando la canción hacia un lugar mucho más íntimo.
Desde el primer momento, la instrumental genera una sensación extraña, casi ritual. La mezcla de sitar, rock y capas electrónicas guiada por una lógica interna que no siempre se puede explicar. El tema avanza sin apuro, sosteniendo un clima denso pero calmo al mismo tiempo. Hay una sección central que se siente distinta, como un punto de cruce entre tristeza y algo más luminoso, es más bien una tensión que flota. Esa incomodidad controlada es parte del encanto del tema.
La letra no baja línea ni intenta explicar nada del todo. Aparecen ideas de control, de fe, de resistencia interna, pero siempre desde lo simbólico. Frases que funcionan casi como mantras y que dejan espacio para que cada uno las interprete a su manera. Licursi se pone en el lugar de alguien que duda y observa. Eso vuelve a la canción más abierta y al mismo tiempo, más propio.

Hay algo muy fuerte en cómo el proyecto conecta música, sueños lúcidos y espiritualidad. Para el, la música sigue teniendo un costado ritual, algo que viene de mucho antes de la industria. No es casual que artistas y movimientos de distintas épocas hayan usado el sonido como una forma de trance, atención o invocación. Esta canción se para claramente en ese lugar, sin subrayarlo ni volverlo solemne.
“Amarna Letters” es un tema que pide tiempo, silencio y cierta entrega. Deja una sensación clara después de terminar, incluso en los momentos más rotos, hay algo interno que no puede ser tomado ni controlado. Desde ese espacio nace la fuerza del tema y, probablemente, del proyecto entero.
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